Las playas: mucho más que arena, sol y mar azul

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La playa. ¿Qué se te viene a la mente cuando oyes esta palabra? Relajo, verano, piel bronceada etc. Sin duda, pensamos en lo que vemos y disfrutamos, pero más allá de tu atención, existe un mundo fascinante, donde habitan especies, que, en silencio, conviven junto a nosotros y son parte fundamental del ecosistema marino.

Pero, ¿qué es una playa de arena? Es una zona de transición entre el mar y la tierra donde se encuentra una amplia variedad de especies de flora y fauna que son muy buenos/as vecinos/as entre sí. ¿Y todas las playas son iguales? Pues no, como ya te has dado cuenta, existen unas más tranquilas y otras con más oleaje, pero no son las únicas características que las definen, pues hay otras, como el tipo de sedimento y la pendiente. Entonces, y según estos elementos, las playas pueden ser: Disipativas, que comprenden zonas amplias con playas de arena fina, suave pendiente y poco oleaje. Reflectivas: playas de arena gruesa, alta pendiente y mucho oleaje. Y también existen las Intermedias: playas que tienen características tanto de las disipativas y de las reflectivas.

¿Qué habrá bajo la arena?

Es verano, y luego de bañarte caminas relajadamente en busca de tu toalla. La arena que pisas es blanda y húmeda, un bálsamo para tus pies. Pero, ¿te has imaginado que tus pasos tocan el techo de un mundo enterrado? Así es, debajo de tu caminar habita un mundo que muchos ni se imaginan que existe. Los organismos más pequeños corresponden a la “microflora” y “microfauna”, a quienes jamás podrás ver, puesto que son invisibles al ojo humano.

De allí, subimos una escala en el tamaño y hallamos a la “meiofauna”, compuesta por pequeños animales, en su mayoría, gusanos y ácaros (familiares de las arañas) que habitan entre los granos de arena. Finalmente, existe un grupo de mayor dimensión que seguramente sí has visto: la “macrofauna”, integrada por  pequeños crustáceos como las “pulgas de mar”, y dos tipos de gusanos: los poliquetos y los nemertinos, los que puedes encontrar en mayor cantidad en playas disipativas, pues se asocian a sedimentos (arenas) más compactados. En este último grupo también se encuentran las machas, almejas y otros bivalvos que forman parte de la gastronomía costera que seguramente ya conoce tu paladar.

Ahora que ya conociste la fauna que habita bajo la arena de la playa, me imagino que te estás preguntando ¿cuál es su función? Bueno, aquí es donde ocurre la verdadera magia.

Estos organismos tienen un patrón de distribución muy marcado, repartiéndose en la playa de la siguiente forma: en la zona baja  encontramos, normalmente, poliquetos, nemertinos, pulgas de mar y bivalvos que sirven de alimento para muchas aves, razón por la cual siempre están bien escondidos. En tanto, en la zona intermedia encontramos a un personaje muy especial, “la pulga saltarina”, cuya función es limpiar la playa comiéndose los restos orgánicos varados allí.

Pero en la zona más alta se encuentra el organismo más especial de todos: “el escarabajo de arena”, quien, como si fuera un vampiro, se mantiene escondido en las dunas durante el día, pero cuando el sol se esconde, corre hacia la zona baja de playa para alimentarse de algas varadas en la orilla, para luego regresar a su hogar. Como podrás apreciar, cumple un rol importante para este hábitat, pues se convierte en un medio de transporte que lleva energía desde el ecosistema marino al terrestre.

¿Quieres aprender más acerca de los ecosistemas marinos? Permanece atento/a los contenidos que iremos publicando en nuestro blog.