Nuestras dunas: belleza, patrimonio e importancia ecológica

Como ya te habrás dado cuenta, en las playas también existen unos montículos de arena que parecen una cordillera en miniatura, ¿no? Estos cerros de arena son las dunas, formaciones naturales que son la respuesta a las variaciones climáticas del pasado, y que conforman espacios naturales con flora y fauna específica, como es el caso del “escarabajo de arena”, del que te contamos anteriormente. 

¿Y dónde están estas dunas en la Región de Coquimbo? Las dunas se encuentran, de preferencia, en bahías anchas, como en Caleta San Pedro, Punta Teatinos y algunas que aún persisten en la bahía de Coquimbo, donde están expuestas a los vientos y a los ríos que podrían aportarle sedimentos.

Pero si son pura arena, ¿qué importancia tiene una duna? Pues, además de ser recursos turísticos atractivos al ser apreciados por su belleza escénica, cumplen un rol fundamental en el ecosistema costero. Por una parte, son cruciales para nosotros, ya que forman verdaderas “barreras naturales” de protección contra la fuerza del oleaje del mar, convirtiéndose en nuestro principal aliado en caso de marejadas y tsunamis.

¿Y las dunas tienen otro rol importante? Pues claro: son las encargadas de aportar arena a las playas. ¿Alguna vez has observado que algunas playas son diferentes en invierno? Esto se debe a la dinámica de sedimentos, que consiste básicamente en que el mar se lleva arena de la orilla acortándola, y cuando esto ocurre, son las dunas las encargadas de reponer la arena perdida, “alimentando” a la playa nuevamente para recuperar su estado normal. Por esta razón es muy importante que protejamos los sistemas dunares, ya que si son eliminados, no habrá quien aporte arena a las playas, haciendo que el oleaje llegue cada vez más cerca de las ciudades. Y bueno, imaginamos que no quieres que desaparezca tu playa favorita, ¿no?